domingo, 4 de marzo de 2012

¿Estímulo al desempeño o desempeño para el estímulo?

Hermes Castañeda Caudana
En el ámbito de las instituciones donde se forman docentes, existe un estímulo económico anual, que se otorga a profesores de tiempo completo que debido a su preparación, desempeño en el aula y productividad académica, observan una labor que, avalada por documentos probatorios, es digna de reconocerse. Ello, asegura una fortaleza identificada en dichas instancias de formación, a través de procesos de autoevaluación desarrollados en el escenario actual, donde se busca que la dinámica de las Normales, los Centros de Actualización del Magisterio y la Universidad Pedagógica Nacional, transite hacia la constitución de auténticas comunidades de generación y aplicación innovadora del conocimiento. Esta fortaleza a que se aludía antes, ciertamente, es contar con un profesorado de calidad.
     Lo expuesto hasta aquí, sin embargo, entraña el riesgo de que cada ciclo escolar se convierta en un trayecto muy bien planificado en pos de lo que Fullan denomina “caza de papelitos”, sin que ello impacte en todos los casos ni en el grado deseable, en los procesos de formación de los futuros maestros de la escuela básica, o de los docentes que optan por continuarse preparando, en alguna de las instituciones educativas referidas líneas atrás.
     Aunado a lo dicho, se encuentra el hecho de que en el momento que se vive en las escuelas donde se forman profesores, ya no puede pensarse que los méritos sean exclusivamente asistir a conferencias o cursos, antologar materiales, hacer posgrados, asesorar documentos recepcionales o fungir como sinodales en los exámenes para la titulación. Al respecto, el académico e investigador, Eduardo Mercado, durante un taller desarrollado con profesores normalistas del estado de Guerrero, señala que, carente de publicaciones que se difundan y coloquen a las instituciones para la formación docente dentro de los debates ya existentes en el contexto de otras instituciones de educación superior, no se puede hablar aún de situar a las Normales y sus pares, a la altura de la función social que demandan de ellas los tiempos modernos. 
     Por lo argumentado, cabe reflexionar con qué intención es que se busca ser maestros de calidad y cómo favorece nuestra mejora, en la formación de docentes, esto puede conducirnos a cambiar nuestras motivaciones, y de esta manera buscar ser reconocidos por lo que ofrecemos para el crecimiento intelectual de otros, y no solamente por contar con más credenciales que los colegas. O usted, estimado lector o lectora, ¿qué opina?

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