Hermes Castañeda Caudana
En el ámbito de las instituciones donde se forman docentes, existe un estímulo económico anual, que se otorga a profesores de tiempo completo que debido a su preparación, desempeño en el aula y productividad académica, observan una labor que, avalada por documentos probatorios, es digna de reconocerse. Ello, asegura una fortaleza identificada en dichas instancias de formación, a través de procesos de autoevaluación desarrollados en el escenario actual, donde se busca que la dinámica de las Normales, los Centros de Actualización del Magisterio y la Universidad Pedagógica Nacional, transite hacia la constitución de auténticas comunidades de generación y aplicación innovadora del conocimiento. Esta fortaleza a que se aludía antes, ciertamente, es contar con un profesorado de calidad.
En el ámbito de las instituciones donde se forman docentes, existe un estímulo económico anual, que se otorga a profesores de tiempo completo que debido a su preparación, desempeño en el aula y productividad académica, observan una labor que, avalada por documentos probatorios, es digna de reconocerse. Ello, asegura una fortaleza identificada en dichas instancias de formación, a través de procesos de autoevaluación desarrollados en el escenario actual, donde se busca que la dinámica de las Normales, los Centros de Actualización del Magisterio y la Universidad Pedagógica Nacional, transite hacia la constitución de auténticas comunidades de generación y aplicación innovadora del conocimiento. Esta fortaleza a que se aludía antes, ciertamente, es contar con un profesorado de calidad.
Lo expuesto
hasta aquí, sin embargo, entraña el riesgo de que cada ciclo escolar se
convierta en un trayecto muy bien planificado en pos de lo que Fullan denomina
“caza de papelitos”, sin que ello impacte en todos los casos ni en el grado
deseable, en los procesos de formación de los futuros maestros de la escuela
básica, o de los docentes que optan por continuarse preparando, en alguna de
las instituciones educativas referidas líneas atrás.
Aunado a lo
dicho, se encuentra el hecho de que en el momento que se vive en las escuelas
donde se forman profesores, ya no puede pensarse que los méritos sean
exclusivamente asistir a conferencias o cursos, antologar materiales, hacer
posgrados, asesorar documentos recepcionales o fungir como sinodales en los
exámenes para la titulación. Al respecto, el académico e investigador, Eduardo
Mercado, durante un taller desarrollado con profesores
normalistas del estado de Guerrero, señala que, carente de publicaciones que se
difundan y coloquen a las instituciones para la formación docente dentro de los
debates ya existentes en el contexto de otras instituciones de educación
superior, no se puede hablar aún de situar a las Normales y sus pares, a la
altura de la función social que demandan de ellas los tiempos modernos.
Por lo
argumentado, cabe reflexionar con qué intención es que se busca ser maestros de
calidad y cómo favorece nuestra mejora, en la formación de docentes, esto puede
conducirnos a cambiar nuestras motivaciones, y de esta manera buscar ser
reconocidos por lo que ofrecemos para el crecimiento intelectual de otros, y no
solamente por contar con más credenciales que los colegas. O usted, estimado
lector o lectora, ¿qué opina?
No hay comentarios:
Publicar un comentario